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Folktale

La historia de Demane y Demazana

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African folktale illustration – La historia de Demane y Demazana

Hace mucho tiempo, en las colinas del sur de África, vivían dos hermanos dedicados nombrados Demane y Demazana. La gente de su pueblo creía profundamente en los lazos de la familia no sólo entre los padres y sus hijos, sino entre tíos, tías, primos, y todos los que compartían una ascendencia común. A ellos, la familia era un círculo ancho, tejido fuertemente como una canasta, y todos dentro de ella llevaban una responsabilidad compartida para protegerse y cuidarse unos a otros.

Demane y Demazana fueron conocidos por su amabilidad. Sus padres habían pasado temprano, y los hermanos vivían juntos en una pequeña cabaña al borde del pueblo. Aunque tenían poco, su amor por el otro era suficiente riqueza.

Una temporada, una gran sequía golpeó la tierra. Ríos se convirtieron en caminos polvorientos, y los campos ya no daban comida. El hambre atravesó el pueblo como una sombra. Demane, siendo mayor, resolvió viajar a través de colinas distantes en busca de comida y ayuda.

Antes de irse, le dijo a su hermana:

“Demazana, quédate dentro de la choza cuando caiga el sol. No abras la puerta para nadie a menos que escuches mi voz.”

Demazana prometió que obedecería, aunque el miedo aturdido en su corazón.

Mientras pasaban los días, un temible ogro que vagaba por la tierra atrapó el olor de un niño solitario. Una noche, vino a la cabaña y se rascó en la puerta.

“Demazana... abre para mí”, gruñó, tratando de imitar la voz de su hermano.

Pero Demazana era inteligente.
Esa no es la voz de mi hermano, dijo. ¡Vete!

Noche tras noche, el ogro volvió, cada vez tratando de ocultar su voz, pero Demazana se negó a abrirse. Mantuvo firmemente las instrucciones de su hermano.

Después de muchos días, Demane regresó victorioso, llevando comida de un pueblo lejano. Cuando llegó a su choza, llamó en su verdadero tono familiar:

“Demazana, soy yo, Demane. Abre la puerta.

Al sonido de la voz real de su hermano, Demazana abrió la puerta y lo abrazó con alegría.

Pero antes de que pudieran celebrar, el ogro reapareció, más grave que nunca. Demane pisó ante su hermana y confrontó a la criatura. Usando el coraje y el pensamiento rápido enseñado por sus mayores, engañó el ogro para acercarse a un hoyo oculto que los aldeanos solían cazar. Con un rápido empuje, el ogro cayó dentro y desapareció para siempre.

Esa noche, los hermanos volvieron al pueblo. El pueblo los celebró, no sólo por sobrevivir a la sequía, sino por su sabiduría, coraje y un vínculo inquebrantable.

A partir de ese día, los ancianos contaron la historia de Demane y Demazana para recordar a los niños:

“La familia no es sólo sangre, es confianza, protección y el coraje de estar juntos”.

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