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Folktale

EL ROBBER Y EL HOMBRE

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African folktale illustration – EL ROBBER Y EL HOMBRE

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En un gran pueblo vivía un caballero muy rico. La fama de su riqueza pronto se extendió. Un astuto ladrón oyó hablar de ello y determinó tener algo para sí mismo.

Consiguió esconderse en un oscuro rincón de la habitación del caballero mientras éste contaba sus bolsas de dinero. Tan pronto como el viejo caballero dejó la habitación para buscar algo, el ladrón cogió dos de las bolsas y escapó.

El dueño fue sorprendido, a su regreso unos minutos más tarde, para encontrar dos bolsas cortas. No pudo encontrar rastro del ladrón.

La mañana siguiente, sin embargo, pudo conocer al ladrón justo fuera de la casa. El hombre deshonesto parecía tan confundido que el hombre rico sospechaba que era el ladrón. Sin embargo, no pudo probarlo, así que tomó el caso ante el juez.

El ladrón estaba muy alarmado cuando oyó esto. Buscó a un hombre en el pueblo y le pidió consejo. El sabio se comprometió a ayudarlo si promete pagarle la mitad del dinero cuando se bajó. El ladrón dijo que lo haría.

El viejo entonces le aconsejó que se fuera a casa y se viste con trapos. Debe reventar su cabello y barba y comportarse como si estuviera loco. Si alguien hizo una pregunta, debe responder a Moo.

El ladrón lo hizo. A cada pregunta del juez dijo: "Moo, moo". El juez por fin se enojó y desestimó la corte. El ladrón se fue a casa con gran alegría.

Al día siguiente, el sabio vino a él por su mitad del dinero robado. Pero no pudo obtener respuesta sino "Moo" del ladrón, y por fin, en desesperación, tuvo que ir a casa sin un centavo. El ingrato ladrón lo mantuvo todo para sí mismo. El sabio se arrepintió mucho de haber salvado al ladrón de su justo castigo, pero ahora era demasiado tarde.

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